Senegal, tierra de contrastes

Hace unos meses tuve la suerte de descubrir un pais y un contiente completamente desconocido para mi, Senegal, Africa. Digamos que para quien no ha hecho ninguna incursión todavía a la Africa negra, Senegal es un buen pais para empezar a conocerla.

Poblado

Todo empezó como un Fam Trip típico, para ir a conocer el destino como buenos agentes de viajes que somos, pero que poco a poco se fue convirtiendo a la vez en un viaje solidario después de ir leyendo informaciones y ver que en Senegal están mucho más necesitados de lo que pensabamos. Unos se encargaron de comprar material escolar, otros algunas medicinas, y personalmente me encargue de hablar con el Diario deportivo Sport para llevar material deportivo.

A nivel turistico Senegal es un pais que hay que tratar de recorrerlo entero. No existen grandes playas paradisiacas con grandes resorts, pero si una inmensidad de culturas y paisajes que no te puedes perder.

Dakar es su capital, mundialmente conocida por el mítico rally que comenzaba en Paris, rally que terminaba en su espectacular Lago Rosa, llamado así por el color de sus aguas, debIMG_1074ido a su alta salinidad y el efecto de los rayos de sol; 380 gramos de sal por litro de agua,  algo que solo podriamos encontrar en el Mar Muerto.

Recorrimos toda la costa hacia el norte, para llegar a Saint Louis, pasando por poblaciones como Thies, Tiaun, Kebemer, que es donde uno empieza a darse cuenta de donde se encuentra.

Paradas y abordajes de la gente de los pueblos y poblados, donde aprovechábamos para regalarles algún pequeño detalle para nosotros insignificante y muy valioso para ellos.

Desde Saint Louis nos dirigimos al Rio Senegal para avistar todo tipo de especies, buitres, aguilas, garzas, cocodrilos, y unos pelicanos grandes como ellos solos. Manadas enteras de pelicanos donde lo mejor es quedarse callado y escuchar el sonido de la naturaleza ¡¡Espectacular!!Cangrejo

Llegamos a Lengua de Barbarie, primer punto donde los pelos empiezan a ponerse de punta, niños jugando en la calle en horario escolar, ovejas y cabras compartiendo casas con las personas, desorden, pero eso si, un colorido muy especial, una sonrisa dibujada en cada cara y unas ganas de vivir que impresiona. Subimos a un cayuco para llegar hasta la desembocadura del rio Senegal donde bajamos y empezamos a juguetear con unos cangrejos la mar de graciosos que revolotean entre nosotros.

¿Habeis dormido alguna vez en el desierto? Si no lo habeis hecho, hacedlo, es una sensación de libertad sin igual, arena, arena y más arena, donde nos alojamos en un campamento en el desierto de Lompoul. Se duerme en cabañas, sin ni un solo lujo, ni comodidad, pero donde la fiesta es esDesiertopectacular. Con la luna ya sobre nosotros, hacemos un fuego en medio del desierto y nos empiezan a agasajar con música y bailes que solo habiamos visto en la tele. Fue una noche que jamás se borrará de la memoria. Eso si, un consejo, embadurnaros de repelente, que los mosquitos no pican, comen.

Seguimos de ruta y paramos en Touba, de los sitios más religiosos de Senegal, en Kaolak, y en dos poblados o concesiones como allí les llaman para hacer entrega del material previamente comprado en España. Paramos de sorpresa sin que ellos supieran que ibamos a darles todo el material que llevabamos, balones, libretas, lapices, pinturas, libritos para colorear, camisetas, etc… Es imposible describir este momento, creo que ni siquiera en vídeo uno se puede hacer a la idea de lo que ha sido ver las caras de esta gente.  Os digo que fue un momento de felicidad y satisfacción que jamás olvidaremos ninguno de nosotros. Y no contentos con verles la cara, que además nos hicieron unos bailes espontaneos que nos metió a todos la marcha en el cuerpo. Lo pasamos genial.  Nosotros les hicimos felices a ellos, y ellos nos lo hicieron a nosotros.

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Ya desde Sine Saloum salimos en barcas a ver los manglares del Delta, a seguir viendo nuevas especies de flora y fauna.

Nos trasladamos hasta Joal-Fadiouth, que une a través de un puente el continente africano con la Isla de la Concha, la única donde el 80% de su población es católica. Esta isla no hay que dejar de visitarla, ya que llama la atención su cementerio, sus calles y su forma de vida.

Trás un paseo por la isla nos desplazamos a Saly, zona de playas y hoteles más adecuados para pasar unos días de relax a orillas del Atlántico, donde además pudimos realizar las últimas compras del viaje.

El último día de viaje nos reservaba lo mejor, la Isla de Goree, “casa de esclavos”, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, por eso la Isla merece un post dedicado exclusivamente a ella, que en breve publicaré.

Espero este post os ayude a tomar la decisión de viajar a Senegal, y si lo haceis no os olvideis de las vacunas (Tifus, Tetano, Malaria, Fiebre amarilla y Hepatitis) ni tampoco el repelente de mosquitos, y cuanto más fuerte mejor. Recordad que allí no pican, muerden.

Ah, y un último consejo. Pide una ¨Flag” y disfruta de este atardecer……

Atardecer en Senegal

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5 pensamientos en “Senegal, tierra de contrastes

  1. Muy bonito y la verdad es que es un viaje recomendable, sobretodo para que la gente vea con lo poco que se conforman unos y lo mucho que necesitamos nosotros.

    • Creo que no necesitamos tanto, pero esta sociedad nos lleva a valorar lo material por encima a todo lo demás. Nos dejamos llevar por idioteces y olvidamos lo importante. Un besazo Mónica

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